

¡Hoy es DOGmingo! Y para hoy os traigo unos cuantos loldog un tanto guarrillos, asi que no lo veais si acabais de comer, tenemos a un perro cagando y el otro meando, ¿Qué tiene de especial? Pues que uno caga en un w.c. y el otro se mea en la cara de su dueño, solo eso… y para el vídeo un perro que sufre el pedo de su compi, lo huele pero parece no gustarle (Por la cara que pone)
Perro huele pedo y parece no gustarle
¡Hoy es Caturday! Y para hoy tenemos a un gato que tiene la mala suerte de toparse con Pedobear y otro que esta apunto de reventar a su dueña (via dandoporculo)… Y para el vídeo la cancion chorra del “¿Otoño?”, gato con iphone (via SoyPelopo82)
Fuente | SoyPelopo82
Son sobradamente conocidos los juegos entre amigos de índole sexual tales como “La galleta” que todo el mundo conoce pero no mucha gente ha experimentado. No es tan conocido el siguiente juego, y eso que hay datos históricos sobre el y es sin duda más interesante que el anterior, este juegoes el Impávido
A diferencia del juego de la galleta, para el impávido hacen falta más requisitos: una mujer, una mesa redonda y un mantel (o sábana) suficientemente grande. Os dejo con un dato histórico a la par que instructivo sobre el impávido para que quede todo claro.
Se cuenta que en la lujuriosa Francia del siglo XVIII, algunos anfitriones obsequiaban a sus invitados con el divertido juego de “El Impávido”. Este consistía en sentar a los caballeros, desprovistos de pantalones y calzón, en torno a una gran mesa redonda con largos faldones que llegaban hasta el suelo. La esposa del anfitrión se introducía debajo de la mesa, y elegía aleatoriamente a uno de los sedentes, introduciéndose entre sus piernas, por debajo del faldón, y procediendo a practicarle una fellatio. De este modo, y sucesivamente, la dama iba probando todos y cada uno de los penes de los invitados sin ser vista desde la parte superior de la mesa.
El objeto del juego, era adivinar quien estaba siendo en cada momento objeto de la succión, basándose únicamente en el rostro de los participantes, que, como el propio nombre del juego indica, habían de permanecer “impávidos” para ocultar su condición de “felados”. Cuando alguien creía descubrir que otro jugador estaba siendo objeto de la manipulación bucal de su miembro, denunciaba su nombre en voz alta. Si acertaba, el nombrado abandonaba la mesa, y si erraba, era el denunciante quien se retiraba del juego. La anfitriona, desde debajo de la mesa, velaba por la limpieza del juego, y si el denunciado mentía, la dama procedía a morder inmisericordemente el miembro del tramposo hasta hacerle confesar su falta.
El ganador, era el primero que conseguía eyacular en la boca de la anfitriona sin ser descubierto. Teniendo en cuenta la dificultad que conlleva evitar que el color o la mueca del rostro delaten la obtención del orgasmo.
Aunque un poco bizarro, el juego tiene su intríngulis… Ahora a ver quien es el guapo que lo retoma en pleno siglo XXI. Igual incluyendo una modalidad femenina donde se cambien los papeles… no se, yo solo lo lanzó ahí, al aire
Fuente | Crema De Mono